Conciertos Pedagógicos

      Una de mis principales preocupaciones como intérprete ha sido siempre acercar la música al mayor número posible de gente, y posibilitar su disfrute a personas que, por diferentes circunstancias, no han dispuesto en su vida de ocasiones ni medios para acercarse a ella. A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido ocasión de experimentar con un modo muy concreto de abordar este objetivo: el concierto pedagógico. En este tipo de evento musical ofrezco interpretaciones de obras escogidas de un amplio repertorio, explicadas antes de forma simple pero exhaustiva. Se trata de un tipo de concierto que siempre ha sido recibido con gran entusiasmo allí donde lo he ofrecido. Por una parte, las explicaciones hacen posible que el público menos entendido se sienta más cómodo durante la audición. Por otra parte, a través de mis explicaciones, consigo establecer una conexión más directa con el público, que se siente animado a escuchar con verdadera atención, pues se siente parte activa en el desarrollo del concierto. El resultado es una experiencia intensa y coherente en la que el público aprende y disfruta al mismo tiempo.

Estos conciertos pedagógicos los realizo siempre al piano, tocando mis propios ejemplos para mostrar y demostrar las explicaciones. Procuro ofrecer primero un contexto histórico y cultural para la obra, desde el cuál analizar a continuación sus elementos musicales, técnicos, formales y expresivos más importantes. Siempre intento llegar tan lejos como sea posible en el análisis, manteniendo un lenguaje simple y comprensible para cualquier persona, huyendo de tecnicismos innecesarios. Después de cada explicación, interpreto las obras en su integridad, a modo de pequeño concierto final.

Los conciertos pedagógicos están dirigidos siempre a un público más bien adulto, aunque los niños también puedan enriquecerse escuchándolos. El lugar ideal para su realización es siempre un espacio no demasiado amplio (cualquier auditorio de tamaño medio, salón cultural, salón de actos) donde poder acoger al suficiente número de personas sin perder el carácter familiar y cercano de estos eventos. Se pueden celebrar de forma aislada o independiente, pero lo ideal es organizar un ciclo de cuatro o cinco conciertos pedagógicos, empleando una estructuración progresiva y una concepción global del trabajo a realizar durante los mismos, de modo que el público asiduo aprecie una motivadora progresión en su capacidad para entender la música.

Pianista